Los hijos del PUSC amenazan con comerse a Lineth Saborío

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Es un orgullo ver a los hijos crecer. Aunque esa afirmación no aplique necesariamente para todos los casos. Especialmente cuando los hijos amenazan con comerse a quien les dio vida. Eso podría pasar en estas elecciones con el PUSC y los partidos liberales que han brotado desde sus bases.

Es algo similar, con las distancias del caso, a lo que sucede en la naturaleza con la araña “Stegodyphus dumicola”, una especie que se encuentra en Sudáfrica y que, cuyas crías, al no tener suficiente alimento, terminan por devorar a su madre, y si es necesario, a las que vendrían siendo sus tías en el nido.

La propuesta de Lineth Saborío y compañía en la Unidad Social Cristiana (PUSC), ve amenazados sus espacios políticos producto del surgimiento de al menos ocho partidos de una línea política similar.

Si bien, el fraccionamiento se venía dando desde finales de la década de los 90, sin duda el remesón se dio luego del llamado caso de los “Ángeles”, cuando por dos causas diferentes: ICE-Alcatel en el caso del expresidente Miguel Ángel Rodríguez y Caja-Fischel por el lado del exmandatario Rafael Ángel Calderón, el PUSC se vio fuertemente sacudido, fracturado y friccionado.

Esta situación no solo afectó al PUSC, sino que sirvió como acelerador en el trabajo que el PAC venía haciendo en el fin del bipartidismo como lo conocimos quienes fuimos testigos del fin del bipartidismo en el país.

Este es el caso del Partido Republicano Socialcristiano que, contando con la figura de Rafael Ángel Calderón Fournier como su principal ideólogo, trata de obtener la tajada de los votos de centro derecha y derecha socialcristiana que responden al caudillismo heredado del Partido Republicano Calderonista, de los ya lejanos años 40.

Ya en la presente Asamblea Legislativa, se podría decir con toda claridad que el PUSC recibió un golpe del Republicano, que ganó dos escaños que bien podrían haber sido de su bancada.

Como si fuera poco, el Republicano a su vez, le nació otro hijo: El Partido Costa Rica Justa, que si bien tiene ahora una visión mucho más cercana a la línea socialdemócrata de Rolando Araya, lo cierto es que al menos en el escaño por Alajuela, esta agrupación presenta a Jorge Vargas, un socialcristiano confeso y hermano del exdiputado del PUSC en el periodo 2014-2018 Humberto Vargas.

Pero esas amenazas de comer tantos del mismo pastel no viene solo de los republicanos. El PUSC viene presentando un fraccionamiento en el que el nombre de Unidad, cada vez se ve más debilitado.

En 1994, el nacimiento del Movimiento Libertario empezó a fracturar a la Unidad. En ese momento, Otto Guevara, un joven político y abogado con hambre de protagonismo, no toleró las filas que los gurús del PUSC le impusieron y abrió su casa aparte de la mano del ultraconservador Federico Malavassi.

Esto permitió que el liberalismo conservador (toda una contradicción), rompiera en la escena política ya con personalidad y fuerza en 1998, llevando a Guevara a una curul.

Ahora este Movimiento Libertario se presenta con la candidatura de Luis Alberto Cordero mientras que Otto Guevara, le dio lo que vendría siendo una especie de nieto al PUSC, y bajo el mismo alero ideológico, pide votos para llegar de nuevo a diputado, lo que le resta claramente fuerza al PUSC, que sin Unión Liberal y el Movimiento Libertario tendría menos escollos por delante.

Pero esto no se queda allí, el exviceministro de Transportes del gobierno de Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002) Eliécer Feinzaig, pelea por llegar a la curul o a la Presidencia (lo que suceda primero) bajo el paraguas del Partido Liberal Progresista, otro de los hijos liberales que amenazan con comerse espacios naturales del PUSC, por ende, del electorado en el que Lineth Saborío se mueve.

Y si esto no fuera poco, otro liberal de centro, este menos liberal de mercado pero liberal al fin, Sergio Mena amenaza con crecer aún más con su Partido Nueva Generación, que se fundó en 2012 y media generación después, por fin parece perfilarse con alguna fuerza diputadil.

Y si esto no fuera suficiente, el PUSC enfrenta la sombra de su excandidato presidencial, Rodolfo Piza, quien dejando los pelos en el alambre logró inscribir su candidatura en el Partido Nuestro Pueblo. Así de fracturado está el socialcristianismo y el liberalismo, o lo que es decir, eso que podría llamarse la derecha costarricense que, sin duda tiene elemento aún mucho más profundos para analizar.

Lo cierto es que estas fuerzas así fraccionadas, no pesan en el ring electoral y sus esparcidos liderazgos no dan señales de conjuntarse, todo lo contrario.

Así, cada quien con su bandera, caminan los ex PUSC y el PUSC de cara a las elecciones de febrero.

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