Cooperativa exportará más de 10.000 kilos de café este año

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Redacción.

La Cooperativa de Caficultores y Servicios Múltiples de Cerro Azul (Coopecerroazul R.L), proyecta para este año tener una exportación de 10.800 kilos de café, sembrados en la Península de Nicoya.

Según las cifras de la empresa se pasó de 500 kilos a 10.800 en los últimos seis años.

Por ser un café que se cultiva bajo prácticas sociales y amigables con el ambiente, el café de Coopecerroazul R.L.

Con respecto al precio, por quintal, los caficultores reciben al menos $100 por encima del precio promedio registrado por el Instituto del Café de Costa Rica (Icafe).

Diversificación del grano

El café de la Península de Nicoya funciona de materia prima para generar aceite del grano, esto tras una alianza entre la cooperativa y la empresa costarricense Flora Nueva.

La empresas recibe la cosecha, extrae el aceite del grano y lo exporta a Europa, para ser usado como ingrediente en la fabricación de cosméticos antiedad de una reconocida marca a nivel mundial.

“Nosotros no hacemos una exportación directa, sino que intervienen cuatro actores. La empresa final que es de las más grandes del mundo compra el aceite esencial que se produce en Costa Rica, del cual sacan una molécula, que es la que se usa para fabricar cosméticos”, detalló Jaime Salazar Sánchez, gerente de Coopecerroazul R.L.

Uno de esos actores es la Comisión Nacional para la Gestión de la Biodiversidad (Conagebio) quienes buscan garantizar el uso sostenible de estos productos y la distribución equitativa de los beneficios de la biodiversidad de Costa Rica.

Las características del café que produce la cooperativa es atractivo para esta finalidad es porque es una organización ambientalmente responsable con procesos limpios, donde el caficultor se compromete a cuidar el ambiente.

“El café de Costa Rica es de calidad, pero su aceite no se encuentra en cada esquina, entonces sabemos que el producto que hemos logrado sacar es exclusivo. En este grano existen otras moléculas que aparecen en el aceite, los suelos y el manejo caficultor nos ha llevado a fabricar un aceite de calidad”, mencionó Romain Sarrazin, gerente general de Flora Nueva.

Proceso: Del grano al aceite

Desde el 2016, 94 caficultores guanacastecos y asociados a la cooperativa cultivan, recolectan y secan este grano.

Luego de la recolección y secado, la cooperativa lo envía hasta la planta de procesamiento de Flora Nueva ubicada en Moravia quienes se encargan de extraer el aceite.

Durante la fase de extracción, el grano debe pasar por varios procesos: se introduce seco y pelado en una máquina capaz de aplastar y desintegrar sus células, lo que hace que se libere el aceite. Para un mayor aprovechamiento, este paso se debe realizar en tres oportunidades.

Luego, es necesario filtrar, todas las partículas y pigmentos para dar con el resultado final.

El aceite final requiere que ese líquido viscoso pase por varios filtros con distintas dimensiones de grosor, hasta llegar a uno de tonalidad café completamente limpio, listo para ser usado como ingrediente en los cosméticos europeos.

“El aceite de café se entrega a un laboratorio cosmético y es algo totalmente nuevo porque nunca antes en Costa Rica se había exportado para este uso”, comenta Clémence Padioleau, gerente administrativa de Flora Nueva.

Flora Nueva eligió el grano de la cooperativa de Guanacaste por estar dentro de una comunidad con historia además dentro de su ADN como empresa está el llevar innovadoras oportunidades de desarrollo a los pueblos costarricenses. Su fin es generar un impacto positivo desde el aspecto socio-económico.

Esto le permitirá a la cooperativa inaugurar pronto su propia tostadora de café el 25 de julio, además efectuaron la compra de equipo tecnológico para su microbeneficio y la construcción de un invernadero de café.

“Por ser una cooperativa innovadora y que busca diversificarse para así crecer como empresa y lograr mayor impacto social. Desde el Infocoop nos interesa estimular este tipo de proyectos con una relevante inversión científica y tecnológica, que finalmente se expresa a nivel comercial y empresarial, acrecentando nuestra actividad exportadora y poniendo muy en alto el nombre de Costa Rica”, comenta Alejandro Ortega, director ejecutivo del Instituto Nacional de Fomento Cooperativo (Infocoop).

Cultivo amigable con el ambiente

Para ser parte de este proyecto del aceite de café, los asociados a Coopecerroazul R.L deben cumplir con ciertos requerimientos entre ellos: Poseer pequeñas fincas asociadas a la cooperativa, ofrecer un trato especial a sus recolectores, respetar el medio ambiente con el poco uso de herbicidas o insecticidas, fertilizantes sólo el requerido, además de trazabilidad.

“El cultivo sigue siendo manual y tradicional. La siembra, mantenimiento y recolección la realizan las mismas familias. No se usan químicos como en el cultivo tradicional solamente fertilizantes. El secado se hace al natural, es decir, al sol”, explica Salazar Sánchez.

Cosméticos

Incursionar en la industria cosmética le permite a la cooperativa pampera de más de 60 años diversificar su mercado. En la medida que con sus 300 hectáreas del grano de oro que se exporta a Europa, Asia y los Estados Unidos, además de ser la primera en Latinoamérica en vender el grano a través de Comercio Justo.

“Es una gran oportunidad para que las nuevas generaciones crean y se preparan para un mundo cambiante. Nos sentimos muy orgullosos de ser líderes demostrándole al país y al mundo que desde los pequeños productores del campo tenemos la capacidad de entregar materias primas de calidad y con trazabilidad. Tenemos la ilusión de incluir a las nuevas generaciones con actividades ligadas a la producción, pero también con la transformación de nuestros productos”, destaca el gerente de Coopecerroazul R.L.

Cabe mencionar que los productos de Coopecerroazul R.L se cultivan dentro de una de las cinco Zonas Azules del mundo. La Península de Nicoya es la única en Latinoamérica y se les llama así porque son zonas geográficas que concentran poblaciones con alta longevidad superior a los noventa y cien años de edad.

Por su parte, Clémence Padioleau, gerente administrativa de Flora Nueva añade: “Para Costa Rica es un proyecto pionero porque nunca antes se había dado este valor agregado al café, lo que demuestra que el país genera nuevas oportunidades en sectores tan tradicionales como el café”.

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