Día del Periodista: Un día para trabajar

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Por Esteban Mata

El Día del Periodista Costarricense no es para celebrar, sino para conmemorar. Conmemorar la muerte de cuatro personas y de 22 que resultaron heridas en el atentado terrorista de La Penca, en la frontera nica con Costa Rica.

Colegas que aún siguen con vida, recuerdan el terror y el miedo en medio de sus quejas por la irresolución del caso.

Colegas que hoy como hace 40 años siguen siendo críticos y siguen siendo criticados por el ejercicio de su profesión.

Hoy, como en 1984, el periodismo sigue bajo ataque. El contenido informativo y el periodismo crítico han sido refritos en el mismo sartén por los grandes medios de comunicación.

Las redes sociales, las noticias falsas, los influencers que desinforman audiencias desprevenidas con aún más penetración que el periodismo formal pone en evidencia nuestras debilidades.

Empresas periodísticas cuyos empresarios buscan que el trabajo periodístico sea gratuito, ofendiendo a los profesionales en comunicación, siempre y cuando se den a respetar.

La falta de empatía con las audiencias, la desconexión de los jefes de redacción y la altivez y petulancia, el orgullo y la soberbia de directores de medios amamantados en las décadas de los 60, 70 y 80 que no han querido comprender el salto tecnológico y la irremediable caída de las plataformas tradicionales.

La petulancia y falta de oficio de periodistas que creen que sostener un micrófono les otorga por osmosis el conocimiento necesario para ejercer su función.

Las terribles y adormiladas escuelas de comunicación de las diferentes universidades públicas y privadas, que no supieron y muchas de ellas, siguen sin saber, cómo actualizar las parrillas de programas de educación para formar profesionales que puedan ganarse la vida sin depender de un patrono, pues el modelo de noticias y consumo de contenidos, cambió.

En fin, son tantos los riesgos y amenazas que pasan por nuestra acera que podría extender este posteo a un ensayo y un libro. Todo un tratado sobre la comunicación en el primer cuarto del siglo XXI y cómo la negación de las empresas de medios les ha hecho perder la ventaja y credibilidad de las audiencias.

Sin embargo, por ahora, para ser un texto irreflexivo, creo que con estos apuntes, basta, por ahora.

Felicidades, periodistas, pongámonos a trabajar.

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