Una fiesta de solidaridad y esperanza

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En medio de la creciente preocupación por la delincuencia juvenil, iniciativas como la construcción de los Albergues Juveniles de la Alegría Torres Espíritu Santo, emergen como faros de esperanza, demostrando la influencia del cooperativismo y la solidaridad para alejar a los jóvenes del camino hacia delinquir. 

Geovanny Villalobos Guzmán, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Cooperativas (Conacoop), resalta la importancia de este tipo de acciones, no solo como una estrategia de desarrollo económico, sino también como una herramienta de prevención del crimen.

“Para el movimiento cooperativo, este es un momento de renacimiento y reafirmación de nuestros valores fundamentales: solidaridad, ayuda mutua y un compromiso inquebrantable con los más necesitados”, afirmó Villalobos Guzmán. 

La campaña para los albergues, reactivada tras la interrupción causada por la pandemia, encontró un aliado estratégico en el Movimiento Cooperativo, que desde el principio ya había mostrado un apoyo importante a la iniciativa. 

Con la liberación de ataduras administrativas producto de la gestión de las autoridades cooperativas, el Conacoop ha recuperado cada vez más fuerza en su rol de articulador y representante del Movimiento Cooperativo, impulsando esfuerzos con mucha más viveza, tal es el caso del apoyo a la construcción de las Torres de la Esperanza. 

El apoyo de los cooperativistas surge como respuesta a los principios de solidaridad y mejoramiento del entorno que caracteriza al cooperativismo. 

Esta campaña en conjunto con Obras del Espíritu Santo y su carismático líder el sacerdote Sergio Valverde, se centra en proporcionar un refugio seguro para jóvenes en riesgo, ofreciéndoles apoyo emocional, psicológico, educativo y la oportunidad de profesionalizarse.

“Preferimos ver profesionales formados, en lugar de jóvenes perdidos en la criminalidad”, insiste Villalobos Guzmán. 

La iniciativa destaca por su enfoque integral, proporcionando a los jóvenes servicios de psicología y trabajo social, con el fin de prepararlos para un futuro prometedor.

Este enfoque no solo tiene el potencial de cambiar la trayectoria de vida de muchos jóvenes, sino que también demuestra el impacto positivo del cooperativismo en la sociedad. 

A través de la colaboración de cooperativas, se promueve una cultura de apoyo mutuo y responsabilidad compartida. 

“Nuestro objetivo es que estos jóvenes, una vez formados, puedan emprender sus propias cooperativas, contribuyendo así al bienestar de la sociedad y al desarrollo económico del país,” 

añadió Villalobos.

La implicación del Movimiento Cooperativo en proyectos como estos, refleja una visión amplia de su rol en la sociedad, no solo como entidades económicas, sino como agentes de cambio social.

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