Refinanciar deudas de Hogares y Empresas: dos medidas necesarias para todos

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*Por Welmer Ramos Gónzalez.

Avales para cubrir faltante de garantías, no para sustituirlas ni para garantizar antiguas deudas en mora.

La mayor Liquidez y los avales deben disminuir el costo del endeudamiento, no aumentar ganancias de los acreedores.

El trato que se les debe dar a las deudas y obligaciones financieras de quienes perdieron el empleo o de aquellos que sus negocios han de permanecer cerrados por meses, es un asunto de la mayor importancia y es imperativo buscar soluciones. Las reglas financieras creadas para tratar tiempos normales, no aplican cuando la anormalidad es el patrón.

Los bancos deben dar mayores plazos a sus clientes pero también ellos tienen obligaciones con los depositantes a quienes no les pueden atrasar los retiros cuando les sean solicitados y entonces  los calces de plazos se tornan imposibles.

La solución de este acertijo es muy complicada porque implica temas como:

Refinanciar las deudas de las familias y las empresas, velando porque la capacidad repago se mantenga para los deudores a través del tiempo.

Que el BCCR le conceda al sistema financiero la liquidez necesaria, en el tiempo, para que pueda soportar las readecuaciones.

Adecuar el marco normativo de la supervisión financiera para que se adapte a la crisis y permita una salida viable en el tiempo.

Atemperar los distintos intereses, siempre presentes, entre acreedores y deudores para hacerles caer en la cuenta que nadie puede pretender ganar y que se trata de minimizar pérdidas sociales, para que todos logremos salir adelante.

Concientizar a las partes de que la interdependencia entre acreedores y deudores es muy fuerte y que la ruina masiva de los deudores necesariamente será la quiebra de acreedores, lo que conllevaría a mayores pérdidas sociales.

Refinanciar deudas de empresas y hogares que no tienen ingreso alguno, ni lo van a tener por algún tiempo, no se puede hacer únicamente ampliando el plazo y capitalizando el servicio de la deuda, pues muchas están a tasas de interés altas que las tornarían en montos en impagables a futuro.

Que el Estado si bien debe conducir esta maraña no puede prestarse a socializar pérdidas del sistema financiero, menos para que este materialice ganancias.

Esta situación que vive la sociedad mundial, requiere de la toma de conciencia plena de los actores especialmente de los que creen tener garantías y en el corto plazo se sienten sólidos, y de los que creen que por conocer de supervisión financiera en tiempo normales pueden, sin cambios, ayudar a una salida viable.

A mi parecer el Banco Central y los entes de supervisión financiera deben tomar una actitud de liderazgo con mano firme, deben conceder la liquidez para el ajuste del refinanciamiento de deudas, pero exigir que las condiciones de tasas y plazos le lleguen a deudores; porque eso no ha sucedido con las acciones ejecutadas hasta ahora, los entes financieros han aprovechado esos recursos para maximizar ganancias de corto plazo sin el menor cuidado de los acreedores.

Se anuncia otra inyección de liquidez por ¢700 mil millones y un fondo de Avales por US$300 millones, ambas acciones requieren de mecanismos para garantizar que los beneficiados sean los deudores, con ampliaciones de plazo y disminuciones en las tasas de interés acordes con tasas reales negativas y los menores riesgos concedidos a los entes financieros por el Estado.

Los avales deben servir de complemento del faltante de garantías, nunca para reemplazar las garantías por avales, tampoco para fiar deudas en problemas pre-pandemia. Un mal diseño de los avales puede terminar socializando pérdidas  que deben asumir los prestamistas, como ya sucedió en la crisis de las hipotecas del 2008 en Estados Unidos y Europa.

Por ello, la transparencia en el diseño e implementación de estas acciones requiere de un grupo de diseñadores de política económica amplio, con especialistas no vinculados al sector financiero únicamente para que el interés de los dolientes este representados por ambas partes de manera equilibrada.

Un mal diseño del sistema de avales puede convertirse en un agujero negro, pero bien diseñado puede ser una herramienta de gran potencial para salvar miles de hogares y empresas de la quiebra inminente.

Además, la facilidad de liquidez por ¢700 mil millones para los entes bancarios a tasas del 0,80% anual, las disminuciones de las tasas de interés de referencias del Banco Central, junto con las rebaja de tres puntos porcentuales en la tasa del encaje legal, son medidas sobre las cuales el Ente Emisor debe informar a la ciudadanía respecto a cómo se traducen en facilidades crediticias y en reducción en costo  para los usuarios, pues si no están cumpliendo el objetivo perseguido deben replantearse con urgencia.

En medio de una crisis inconmensurable como la actual, la desesperación y el estrés se combaten con transparencia, participación, equidad, solidaridad, acciones afirmativas y visión de país con un destino común.


 

*Diputado de la República por el Partido Acción Ciudadana (PAC). 

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