Opinión La década cooperativa 2030: De un plan ambicioso a una competitividad responsable

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Por Arnold Encomendero Dávalos

En un mundo cada vez más complejo, incierto, ambiguo y financieramente tormentoso a causa de un sin fin de shocks económicos muy fuertes y negativos que han tenido consigo una alta inflación y hasta deflación en muchas partes del Mundo al extremo que desde las crisis rusa, asiática y brasileña de 1998 hasta la crisis del 2008 estamos enfrentando una insuperable crisis financiera internacional en triple versión: hipotecaria, ecológica y alimentaria. Pero las crecientes tensiones geopolíticas podrían crear nuevos peligros a corto plazo para la economía mundial. Todo ello a causa de una cuestionable crisis de liderazgo y de valores que en la realidad terminó en una increíble crisis de confianza.

A las finales son los hombres los responsables de todas estas crisis. Al fin y al cabo el mercado y el Estado son productos humanos y por lo tanto imperfectos.

 En última instancia, el problema es el hombre como Líder o Gerente, como muy bien lo dijo Amartya Sen: “Es el hombre el responsable del incorrecto manejo de la economía y de la mala organización de lo que proyecta y emprende”.

Al respecto Georg Vielmetter e Ivo Seu en su libro Leadership 2030 se refieren a seis mega tendencias que conforman un contexto que ayuda a interpretar un mundo como el de hoy, son: La globalización que es multipolar, el individualismo y el pluralismo que son conceptos en alza. La tecnología que potencia a los individuos en el desembolso de las instituciones.

El cambio demográfico es una constante, hay más personas con 65 años que infantes de menos de cinco. Y, por último, el mundo es masivamente digital. 

Hay más celulares que personas, vivimos hoy por hoy un mundo digitalizado y a pesar de esta gran conexión virtual la desigualdad es creciente, la democracia representativa es débil.

Existe una mayor contaminación, las tasas de desempleo juvenil son altas con deudas impagables.

Dentro de este crítico contexto según informe de la CEPAL en el 2023 hay 181 millones de latinoamericanos y caribeños que viven en pobreza y 71 millones en indigencia. Aún más del 40% de la población latinoamericana vive en condiciones de vulnerabilidad.

Hay muchos riesgos de caer en pobreza, lo peor, están creciendo las presiones sociales lo que hace que los Políticos y los Gobiernos se muevan hacia el populismo regalón con un débil y desfavorable ambiente para los negocios lo cual reduce la inversión nacional y extranjera, clave para sostener el crecimiento económico de un país.

¿Cuáles son los factores que afectan el buen desarrollo de la Economía Global?

A propósito, Olivier Blanchard del FMI, en diciembre 2023, fue categórico al puntualizar que los factores influyentes en la marcha de la economía mundial con mayor incidencia económica y social son: El alto endeudamiento de las familias, de las empresas y de los países, el envejecimiento de la población y la menor productividad del trabajo y del capital.

La reducción del precio del petróleo y de los minerales, y la apreciación del dólar con la consiguiente fluctuación de los tipos de cambio. En medio de estos shocks perniciosos para la vida de las empresas y para vida humana se incrementan las presiones sociales de todo cuño que desalienta la inversión nacional y extranjero. 

No obstante ser uno de los motores claves del crecimiento económico, pero aquí no queda todo. Los gobiernos de turno que llegan al poder con planes de gobierno populistas no cumplen con sus promesas y a las finales no se invierte en innovación, en infraestructura, en educación de calidad ni mucho menos se es eficiente en el uso eficaz de los recursos productivos por lo que el incremento de la productividad en los países de América Latina solo queda en el tintero o en la cumbre declarativa.

¿Qué papel debe desempeñar el estado, y las cooperativas de base y sus órganos para potenciar el desarrollo cooperativo y la economía social?

A tan exigente pregunta es responsabilidad de cada Gobierno cumplir y hacer cumplir a la recomendación 193 de la OIT que plantea la promoción cooperativa desde y con el Estado teniendo en cuenta que “las empresas cooperativas constituyen un mundo mejor, pero no pueden ni deben salvar al mundo”. 

A la luz de esta importante y aleccionador Lema, desde la investigación profesional aplicada, el fomento cooperativo es y debe ser calibrado como Política de Estado lo cual también exige que el movimiento cooperativo en cada país debe tener como “santo y seña” de su visión estratégica y misión institucional la democracia representativa que de luz y transparencia a una clase dirigente, inteligente y transparente que gane sinergias y se retroalimente con la práctica efectiva de la renovación por tercios y la puntual rendición de cuentas como medios de correlacionar y por siempre; los valores cooperativos con la eficiencia económica y operativa.

En medio de todas las expectativas en pro del reposicionamiento del Movimiento Cooperativo constituyen dos serios diques de contención para el fomento Cooperativo.

La Ley Ficrea aprobada ya por la cámara de diputados de México sin considerar la posición y aporte de las “Cajas Cooperativas de Ahorro y Préstamos, así como la Ley que aprueba el Sistema D’hut y que obliga el pago de impuestos a las Cooperativas aprobada también por la Cámara de diputados de Paraguay.

Solo estos dos ejemplos- sin considerar otros Proyectos de Ley y Políticas contrarias a la Recomendación 193 de la OIT que se dan en muchos países de América- demuestran fehacientemente que la Clase dirigente de nuestras Organizaciones Cooperativas se ha dormido en sus laureles. Mucha Declaración y poca realización técnica y eficientemente productiva e innovadora con escasa o nula inversión en Programas de Investigación profesional y desarrollo calificado.

La Ignorancia y la desinformación es Madre de todos los vicios y abusos, dice un viejo refrán de la sabiduría popular. Pero así estamos y así vamos, por lo que urge -de una vez por todas- asumir la responsabilidad histórica de reposicionar la visión y acción Cooperativa por el sendero de la competitividad e innovación de valor. 

*El autor es gerente de Coopetroperú

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