Opinión: La Obsoleta sectorización

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Por Eugenio G. Araya
Físico

Solo en el tango de Gardel 20 años no son nada. En esta primera quinta parte del siglo XXI, el MOPT ha intentado en reiteradas ocasiones implementar una sectorización en el sistema de transporte público. 20 años¡¡¡

El sistema de transporte público por autobús que opera hoy nadie nunca lo diseñó, sino más bien es el resultado del crecimiento orgánico que se dio desde principios de los 1900 cuando iniciaron las primeras rutas de transporte de personas en Costa Rica. El aquel entonces San José era el centro económico, administrativo, comercial y social, no solo del área metropolitana, sino de todo el país. Así entonces, las rutas que comenzaron a nacer por iniciativa privada desde y hacia de los pueblos, distritos y cabeceras de provincia circunvecinos, derivó en un diseño radial, donde todas las rutas apuntan al centro de San José. Huelga mencionar que estos emprendimientos privados de los primeros autobuseros no tenían -y no tienen hoy- ninguna coordinación ni cooperación de ninguna especie entre sí que favorezca a los usuarios.

A partir del final de la década de los 50 y durante las décadas de los 60 y 70, por razones de costo de la tierra, la mancha urbana se expandió y se formaran grandes urbes periféricas. Con la construcción de la autopista Bernardo Soto, en 1972 se acercaron los cantones del oeste del Valle Central hasta San Ramón y estos comenzaron a formar parte de las ciudades dormitorio de San José. La Florencio del Castillo hacia Cartago y más recientemente la Ruta 27 causaron efectos semejantes.

Más recientemente, con la entrada en operación de grandes zonas francas -El Coyol, Heredia, Barreal, Cartago- donde laboran miles de personas en cada una, 41 en total con más de 115.000 trabajadores entre todas, el desplazamiento del comercio a zonas alejadas del centro de San José -Escazú, Lindora, Santa Ana, Heredia, Ayarco-, la modificación dinámica y continua de la mancha urbana, entre otros factores, las necesidades de los usuarios de autobús cambiaron radicalmente. Pareciera que solo el MOPT no es consciente de esto.

Algunos intentos de sectorización de administraciones anteriores apenas afectaban unas cuantas cuadras de casco central de San José. Llamo a esto visión de túnel, donde solo se considera una pequeña área que es lo máximo que alcanza a la visión miope de algunos funcionarios.

Ahora el MOPT y el Consejo de Transporte Público anuncian con gran revuelo, un nuevo plan de sectorización. Pero adivinen. Sí, acertaron. El gran diseño que proponen continúa siendo radial, donde todas las rutas llegan al centro de San José, solo que ahora lo harán de forma troncalizada. En 20 años de estudios y proyectos no se han dado cuenta de que los orígenes y destinos de los usuarios son diferentes a los de hace un siglo.

Cualquier diseño de un sistema de transporte de personas debe tener a los usuarios y sus necesidades como centro del diseño. Este debe de considerar varios factores clave para que el sistema sea eficiente y eficaz, entre ellas, pero no únicamente:

• Disminuir los tiempos de viaje.
• Económico.
• Seguro.
• Firme. Que funcione todos los días del año suficientes horas por día.
• Accesible.
• Limpio.

Pero el MOPT y el CTP no han hecho un estudio de origen-destino, y sin eso es imposible diseñar un nuevo sistema de transporte público. Plantear un nuevo plan sin estudios no solo no es riguroso ni diligente, es irresponsable. Gastar cientos de millones en dinero público en 20 años de planes sin estudios base es indolente para con los contribuyentes y más aún para con los usuarios.

Un estudio riguroso y exhaustivo debe medir con la mayor certeza posible:

• Cuántos usuarios son.
• De dónde se originan sus viajes.
• Cuál es el destino de sus viajes.
• A qué hora hacen sus viajes.
• Cuáles días de la semana hacen sus viajes.

Por supuesto el estudio puede indagar muchos otros factores, como el motivo del viaje, la edad del usuario, y muchas otras variables que ayudarían a diseñar de manera más precisa el sistema de transporte público. Este estudio deriva en la Matriz de Origen – Destino que es a su vez la base para un diseño eficiente y eficaz, ajustado a las necesidades actuales y futuras de los usuarios.

Este estudio no se ha hecho, y sin él, cualquier intento de rediseño del sistema de transporte público es batear al aire y solo se puede prever un sistema ineficiente que pasa una factura enorme al usuario y al país, en términos del costo de las horas-persona perdidas y el costo de operación de un sistema inoperante, que en primerísimo lugar, no solucionará las necesidades de los usuarios, ni mejorará la congestión vehicular y de ninguna manera mejorará la movilidad de usuarios y no usuarios del transporte público.

Como nota al margen, al usuario le interesa poco el tipo de energía con que se mueve el sistema. En los estudios a nivel mundial, este tema ocupa la prioridad 10 para los usuarios, y las primeras prioridades son las mencionadas arriba, por lo que le resulta poco relevante si los buses son eléctricos, a gas, de hidrógeno o de combustión interna. Los aspectos energéticos son importantes para personas que no utilizan el sistema de transporte público, pero el usuario está, por mucho, más preocupado por su bolsillo y su tiempo.

En el MOPT y en el CTP hay pereza mental e ignorancia, una mezcla grave cuando se trata de diseñar el sistema de transporte público del próximo siglo, o al menos de las próximas cinco décadas.

El sistema de transporte público mueve hoy a una grandísima mayoría de personas en todo el país y su aporte es vital para la economía nacional, representando un aporte importante del PIB, pero este requiere una reingeniería que supera por muchos grados el triste diseño radial troncalizado radial que han tardado 20 años en diseñar, que no servirá y que no representa una solución verdadera a las necesidades de los usuarios del Siglo XXI.

El MOPT y el CTP están aplicando soluciones y diseños de 1900 a las necesidades de los usuarios del 2024. No se han dado cuenta de que los usuarios no van al centro de San José, que sus casas y centros de trabajo no están alrededor del parque central.

La pregunta de fondo que surge es: Realmente no se dan cuenta de la realidad, lo hacen a propósito, o es que todo les vale un comino?

Qué desastre cuando la pereza mental, la desidia y la ignorancia son las que dirigen las instituciones.

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