El fenómeno del niño ya afecta al país y por ello las autoridades han anunciado una serie de medidas para hacerle frente, pero adicionalmente Coopesalud advierte sobre la afectación que puede tener en la salud y para lo cual es necesario estar preparado.
Frente a este panorama, la cooperativa hace un llamado urgente a construir resiliencia climática tanto a nivel individual como colectivo. Al respecto, la Dra. Melissa Robles, del Área de Salud de Pavas —administrada por Coopesalud—, enfatizó que la capacidad de adaptación frente a la crisis “depende tanto de la información sobre la estación climática en la que estemos como del cuidado y la salud del paciente como tal”.
“En la época lluviosa típicamente tenemos picos de enfermedades contagiosas vectoriales como el dengue, también de enfermedades respiratorias. Y en época seca y de altas temperaturas, cuadros de deshidratación, descompensación en pacientes hipertensos, entre otros padecimientos”.
Es por ello que las personas que ya tienen un padecimiento previo son las primeras a las que se les debe de poner atención por ejemplo, las personas con diabetes, hipertensión, asma y otras enfermedades crónicas.
“Y las poblaciones como los adultos mayores, niños y mujeres embarazadas, son también parte de quienes debemos tener especial cuidado”, indica la Dra. Robles. “La prevención es definitivamente el pilar para ser resilientes ante cualquier clima extremo”.
Por otra parte la Dra. Robles enfatiza que “la prevención es el pilar fundamental para mantenernos resilientes frente a cualquier evento de clima extremo.” Y para ello da los siguientes consejos:
Atención al calor
La comunidad científica prevé un aumento en la temperatura en la región durante el fenómeno de El Niño. Esto puede generar olas de calor a lo largo de este episodio climático y por ende aumentar el peligro de padecer golpes de calor, deshidratación, problemas cardiovasculares e incluso, peligro de muerte. “Hemos recibido casos de pacientes que se ponen a hacer arreglos en la casa o hacen ejercicio en las calles durante las horas de mayor calor. Vienen con deshidrataciones medias, severas, quemaduras de sol”, advierte.
La comunidad científica advierte que, durante el fenómeno de El Niño, se prevé un aumento en la temperatura de la región, lo que puede provocar olas de calor y, en consecuencia, incrementar el riesgo de golpes de calor, deshidratación, complicaciones cardiovasculares e incluso peligro de muerte. La Dra. Robles señala que se han atendido casos de pacientes que realizan actividades físicas o trabajos domésticos bajo el sol en las horas de mayor calor, llegando con cuadros de deshidratación moderada o severa y quemaduras solares.
Y es que el problema de la deshidratación es que sus síntomas iniciales no son tan claros para el paciente. “Boca seca, piel seca, una sensación de mareo, un mal estado general, pero no siempre los pacientes consultan por eso. Ya que normalmente cuando vienen con cuadros de deshidratación por golpe de calor vienen ya con los síntomas más severos. A veces inclusive, con desvanecimientos, mareos o inclusive pérdida del conocimiento”, enumera Robles.
El problema de la deshidratación es que sus síntomas iniciales suelen pasar desapercibidos para el paciente. Entre ellos se encuentran la boca y la piel secas, mareos y una sensación general de malestar. Sin embargo, muchas personas no consultan en esta etapa y acuden al servicio de salud únicamente cuando presentan cuadros más severos, asociados al golpe de calor. La Dra. Robles advierte que en estas situaciones los pacientes llegan con desvanecimientos, mareos intensos e incluso pérdida del conocimiento.
La deshidratación puede causar daños en la función renal y alteraciones cardiovasculares, pero esto guarda aún más relevancia si hablamos de las poblaciones de riesgo. Propensión a descompensación en el caso de las personas diabéticas, alteración en quienes son hipertensos.
La clave está en la prevención. “Lo ideal es no exponerse al clima extremo”, aconseja Robles. Y añade; “contar con una adecuada hidratación, estar atentos cuando sufrimos de sudoración excesiva, cuando vamos a realizar una actividad física o deportiva y, si notamos alguno de los síntomas, consultar al centro de salud.
El aumento en las diarreas
Con el aumento de las lluvias en el otro extremo del fenómeno también se advierten retos para la salud. Entre ellos, el aumento de casos de diarrea. Nuevamente, aquí la prevención basada en las medidas higiénicas básicas es crucial para combatir las consecuencias del clima.
“Primero y número uno, asegurarse que el agua sea potable”, enfatiza Robles. “Saber de dónde proviene el agua que consumimos, si sospechamos que no sea potable, consumir agua embotellada o consumir el agua tratada; puede ser hervida. Eso ocurre principalmente cuando la lluvia excesiva desborda el alcantarillado y se contaminan las conexiones de agua potable”.
A esto se le suma una regla de oro: el adecuado lavado de manos, antes de comer, de preparar alimentos, después de ir al servicio sanitario o de tocar las mascotas. “Incluso cuando llegamos a la casa y traemos todo lo que está fuera, venimos del bus, venimos del carro”.
La amenaza del dengue
A finales del año pasado, el Ministerio de Salud registraba 5236 casos de dengue en el país, con focos de casos activos tanto en zonas rurales como urbanas. El aumento de casos suele venir de la mano de la época lluviosa y el pronóstico de un fenómeno que agudiza tanto la época seca como los episodios de lluvias, el riesgo de criaderos del mosquito que transmite esta enfermedad, se multiplica.
Una vez más, la base fundamental reside en la prevención. Es necesario revisar si tenemos “recipientes dentro o fuera de la casa, o macetas boca arriba. En las calles la basura acumulada, aunque sea un tarrito que está volcado, ya va a ser un criadero”, advierte la Dra. Robles.
Una vez más, la base fundamental está en la prevención. Es indispensable revisar si en nuestras casas existen recipientes con agua acumulada, macetas boca arriba o cualquier objeto que pueda convertirse en criadero de mosquitos. En las calles, incluso un pequeño envase desechado puede transformarse en un foco de reproducción. La Dra. Robles advierte que la eliminación de estos criaderos es clave para proteger la salud de toda la comunidad. A esto le sumamos la protección mediante ropa que cubra las extremidades, el uso de repelentes y el acudir al servicio de salud si se percibe algún síntoma sospechoso.
Enfermedades respiratorias
La exposición no solo a las lluvias sino a los cambios de clima bruscos pone también bajo la lupa el aumento de las enfermedades respiratorias y su incidencia especialmente en poblaciones de las que hemos venido hablando; como los adultos mayores, los niños, pero también en personas que ya tienen enfermedades respiratorias crónicas como el asma, el EPOC o los fumadores activos, incluso, en aquellos que no tienen una enfermedad respiratoria diagnosticada.
“Son pacientes que frente al cambio de clima y a la circulación de virus respiratorios se ven expuestos a mayores complicaciones”, explica la Dra. Robles. “No es lo mismo una gripe que me pueda dar a mí como una persona sana, no fumadora, no asmática a una paciente que sea asmática crónica, por ejemplo”.
Prevenir es la mejor acción. Los protocolos de lavado de manos, de estornudo y tos deben ser reforzados. A esto se le añade acudir a las campañas de vacunación contra la influenza que están dirigidas prioritariamente a estos grupos de riesgo. Pero también existe una medida especial para quien es más vulnerable.
A esto se suma la importancia de acudir a las campañas de vacunación contra la influenza, dirigidas prioritariamente a los grupos de mayor riesgo. Además, se han establecido medidas especiales para proteger a las personas más vulnerables, reforzando así la prevención y el cuidado de la salud de todas las personas.
“La recomendación no solo es consultar tempranamente, sino mantener de forma estricta el uso del tratamiento principalmente en el asmático”, recomienda.
Es fundamental mantener de manera estricta el uso del tratamiento, especialmente en las personas con asma, para garantizar la continuidad y efectividad del control de la enfermedad. No se debe esperar a tener una crisis para usar los medicamentos: “para el paciente asmático, su base de tratamiento es cuando está sin síntomas, estable y eso produce que no haya una inflamación tan crónica de los bronquios y que hagan cuadros de exacerbación más frecuentes”.
Mantener el tratamiento de forma adecuada permite que la enfermedad se mantenga estable, evitando una inflamación crónica de los bronquios y reduciendo la frecuencia de los cuadros de exacerbación.
Resiliencia en comunidad
Coopesalud insta a acoger la prevención como la mejor herramienta de resiliencia, pero no solo individualmente, sino a través de las comunidades. Desde sus 2 áreas de salud, la cooperativa continúa insistiendo en campañas preventivas, en implementar puntos de vacunación estratégicos, trabajando con los ATAPS y el personal de enfermería, en la búsqueda activa de focos de criaderos del dengue, entre otras acciones.
Sin embargo el llamado también es para las comunidades a convertirse en resilientes a los eventos climáticos extremos :
● Siendo activos en las campañas de prevención.
● Organizándose para saber cómo enfrentar una emergencia y cómo sobreponerse a ella.
● Desarrollando un diálogo con las autoridades para recibir información oportuna y también para comunicar situaciones de posible riesgo.
“Estuvimos tan metidos en algún momento en esta burbuja del COVID, cuidándonos individualmente y como grupo, que las enfermedades como diarrea y otros virus respiratorios, disminuyeron”, reflexiona la Dra. Robles.
“Todos aplicamos al extremo las medidas higiénicas, pero después salimos de esa zona de seguridad”.
Fue cuando volvimos a aplicar las técnicas de estornudo inadecuadas, el toser y taparse con las manos, el no lavarse las manos, y otra vez las enfermedades volvieron a expandirse.
La clave entonces está en no dejar de insistir. “Esta parte preventiva y de educación al paciente es constante, nunca lo dejamos de hacer en Coopesalud durante todo el año sin importar en la época climática en la que estemos y ahora con mucha más justificación”.







