Fanal, un caso de análisis y éxito

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EDITORIAL & FORO. Por muchos años, la Fábrica Nacional de Licores (Fanal)
ha sido tema de discusión en el medio político y empresarial de nuestro país. Su desarrollo despierta pasiones entre quienes la defienden como empresa estatal y, quienes
prefieren verla con cadenas, tirada de pique a lo profundo y con ninguna posibilidad de salir a flote.

Se le ha tratado más como un barco a la deriva, que, como un remolcador pequeño, pero de gran potencia.

Fanal se constituye como institución destiladora de licores en Costa Rica, mediante decreto ejecutivo N0 99 del 2 de setiembre d 1850, por el entonces presidente Juanito Mora.

Ya son más de 170 años de trayectoria y desarrollo, los cuales no deben pasar desapercibidos por la historia, ni por los estudiosos de casos de éxito empresarial.

Los principales objetivos que prevalecieron en la creación de la Fábrica, y son hoy los silos que lo soportan, fueron la salvaguarda de la salud pública al proteger a la población de la
ingesta de licores perniciosos que se comercializaban al margen de la ley, constituyendo un riesgo para la población. Hoy, Fanal posee una de las mejores torres de destilación de América Latina, garantizando la calidad de los productos que comercializa.

El segundo objetivo estuvo asociado a la recaudación de impuestos, mismo que sigue vigente y creciendo cada año, conforme crecen sus ventas y la colocación de sus diferentes
líneas de productos en el mercado.

Durante el 2018 Fanal trasladó mas de 10.229 millones de colones, en impuestos, a las diferentes instituciones del Estado. Un año después, trasladó alrededor de 11.559 millones y, para 2020 se logró un monto récord de 18.623 millones. En materia de impuestos, Fanal es definitivamente estratégico, con nota muy positiva y montos nada despreciables que ayudan en la difícil situación financiera que enfrenta el país.

El tercer objetivo que atiende por mandato, es el aporte que hace al Consejo Nacional de Producción, para la atención de sus programas de apoyo a las organizaciones de
micros y pequeños productores del sector agropecuario. Durante los mismos periodos, Fanal trasladó al CNP 3.395 millones, 3.250 millones y solo el año pasado la Institución
recibió 3.951 millones de colones respectivamente.

Estos aportes han sido determinantes para mantener operaciones y atender organizaciones de productores, tales como: Cepromas, Centros Agrícolas Cantonales, Asociaciones de productores y Cooperativas encadenadas al Programa de Abastecimiento Institucional. Sin
estos aportes el apoyo directo a los productores hubiera sido nulo o muy deficiente.
Pero no todo ha sido color de rosa.

Para lograr mantenerse con sus silos verticales, la Fábrica ha tenido que soportar embestidas difíciles y duros golpes que la han debilitado, al punto de llegar casi a un cierre por incapacidad para enfrentar sus compromisos financieros, derivados dediferendos en la forma de pagar sus impuestos.

Desde el 2004, por razones políticas y a falta de visión empresarial para tomar decisiones en la solución a esos diferendos, Fanal se vio en un riesgo latente de parar operaciones
y desatender las obligaciones que le corresponden.

A pesar de la difícil situación que la Fanal ha enfrentado a lo largo del tiempo, ésta ha logrado acuerdos importantes en los últimos tres años, con horizontes lo suficientemente
extensos como para dar un respiro a su difícil situación y, mantener un crecimiento en la producción y ventas, que demuestren sus capacidades y visión generadora de recursos.

En materia de ventas, la Fábrica reportó un total de 24.970 millones de colones hace tres años, 27 802 millones hace dos años, y 41.170 millones durante el año anterior.
Dichas cifras reflejan un crecimiento de un cincuenta y tres porciento entre 2019 y 2020.

Importante mencionar que, su capacidad operativa fue puesta a prueba a partir de marzo del 2020, cuando se pasó de entregar cerca de 300 mil litros de alcohol por mes, a cerca
de 2.5 millones de litros mensuales a los clientes industriales, demostrando lo que esta Institución es capaz de hacer.

Y aunque a algunos les cueste reconocerlo, solo el año pasado se logró mantener operaciones para la producción de los 8 diferentes tipos de alcohol que se abastecen a la Caja Costarricense de Seguro Social, para la atención de la pandemia en todos los hospitales.

Además, se continuó la producción de 5 tipos de alcohol para el mercado abierto, y 20 tipos
de licores distribuidos a los diferentes canales de comercialización. Debemos dejar de ver a Fanal como una simple fábrica de licores, para darle un enfoque más social y equilibrado entre la visión de empresa comercial que opera a un tercio de su capacidad y una visión estratégica de apoyo a las diferentes instituciones con sus aportes económicos.

Fanal es el fénix que hoy levanta su vuelo, arrastrando cadenas, sujetas a un inmenso balde cubierto de malas decisiones políticas, sin enfoques de visión a futuro y potencial, que le permitieran modernizarse para competir y desarrollarse plenamente.

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