Día Internacional de las Cooperativas: construir la paz desde la cooperación

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Alberto Mendoza Espinoza
Presidente
Consejo Nacional de Cooperativas (CONACOOP)

Cada Día Internacional de las Cooperativas representa una oportunidad para reafirmar quiénes somos, qué defendemos y cuál es el legado que queremos dejar a las futuras generaciones. Es un momento para recordar que el cooperativismo no es únicamente un modelo empresarial; es una forma de construir desarrollo con solidaridad, democracia y un profundo compromiso con las personas.

Este año, el lema “Cooperativas por un mundo en paz” nos invita a reflexionar sobre una realidad que hoy cobra más sentido que nunca. Hablar de paz no significa únicamente pensar en la ausencia de conflictos. La paz también se construye cuando existen oportunidades, cuando prevalece el diálogo, cuando se fortalecen las comunidades y cuando las personas deciden trabajar juntas para alcanzar un objetivo común.
Esa ha sido, desde sus orígenes, la esencia del cooperativismo.

Las cooperativas nacieron para demostrar que la cooperación es capaz de transformar realidades. Que el crecimiento económico puede ir de la mano con la justicia social. Que el éxito colectivo tiene un valor superior cuando nadie queda atrás. Y que el desarrollo solo es verdaderamente sostenible cuando coloca a las personas en el centro de cada decisión.
Como movimiento cooperativo, sabemos que la paz no se alcanza por casualidad. Se construye todos los días con acciones concretas. Se construye generando empleo digno, impulsando el emprendimiento, fortaleciendo a los pequeños productores, promoviendo la participación democrática, creando oportunidades para las mujeres y las personas jóvenes, y trabajando por comunidades más fuertes, inclusivas y resilientes.

Costa Rica ha sido reconocida en el mundo por hacer de la paz uno de sus mayores valores. Ese legado también ha encontrado un aliado permanente en el cooperativismo, un movimiento que durante décadas ha contribuido al desarrollo económico y social del país desde la solidaridad, la ayuda mutua y la responsabilidad compartida.

Hoy, en un contexto marcado por grandes desafíos económicos, sociales y ambientales, el cooperativismo continúa demostrando que siempre existe un camino diferente: el camino del diálogo por encima de la confrontación, de la cooperación por encima del individualismo y del bien común por encima de los intereses particulares.

Por eso, este Día Internacional de las Cooperativas es también una invitación a renovar nuestro compromiso con los principios y valores que nos identifican. A seguir construyendo organizaciones sólidas, transparentes e innovadoras, capaces de responder a las necesidades de las personas y de generar bienestar para nuestras comunidades.

Quiero expresar mi más sincero reconocimiento a todas las personas asociadas, dirigentes, colaboradoras y colaboradores que, con su trabajo diario, mantienen vivo el espíritu cooperativo y hacen posible que este modelo continúe transformando vidas en cada rincón de nuestro país.

Hoy más que nunca, el mundo necesita más cooperación, más solidaridad y más humanidad. Y las cooperativas tienen mucho que aportar a esa tarea.
Sigamos construyendo puentes donde otros levantan barreras. Sigamos creyendo que el diálogo siempre será el mejor camino para resolver nuestras diferencias. Sigamos demostrando que cuando las personas trabajan unidas, no solo fortalecen sus comunidades, sino que también construyen esperanza.

“Porque la paz no comienza en los grandes acuerdos; comienza en cada decisión de cooperar, en cada mano que se extiende para ayudar a otra y en cada comunidad que elige caminar unida. Ese es el verdadero poder del cooperativismo: demostrar, todos los días, que juntos no solo somos más fuertes, sino también capaces de construir el país y el mundo en paz que todos anhelamos”.

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