Plan convertiría a Adepas en laboratorio internacional de investigación científica

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Redacción. – Un grupo de estudiantes del grado en Liderazgo, Emprendimiento e Innovación de la Mondragon Unibertsitatea y de TeamLabs —provenientes de Barcelona, Madrid y Málaga— se encuentra en Costa Rica y presentó una propuesta para que la Asociación para el Desarrollo Sostenible del Pacífico Sur (Adepas) se convierta en un laboratorio internacional de investigación en biodiversidad. 

La iniciativa contempla generar alianzas académicas, atraer talento científico y consolidar una plataforma de estudios aplicados en una de las zonas más ricas del planeta.

 

La propuesta inicial buscaba conectar universidades de diferentes países mediante Hackatones temáticos, donde los mejores estudiantes en biología, bioquímica y ciencias ambientales ganarían la oportunidad de desarrollar investigaciones de campo en la zona de Corcovado. 

“Esta es un área protegida con una riqueza enorme. Teníamos una idea clara en el papel, pero cuando entras a la selva y ves cómo funciona, todo cambia. La zona tiene un enorme potencial para la investigación, análisis de biodiversidad, plantas, fauna (…) Se ofrece suficiente material para tesis, doctorados y líneas de investigación emergentes”, señaló Elena 

Manu Villegas, otro de los integrantes, concordó. “No nos imaginábamos lo que era realmente. Las instalaciones de Adepas están muy cuidadas y el entorno es un espectáculo. Salir a los senderos, ver la montaña, subir a los botes para pescar… te das cuenta de que hay oportunidades infinitas, pero todo se debe hacer con mucha responsabilidad con el ambiente.”.

Lluc, miembro del equipo, señaló que Adepas “cumplía con lo que teníamos en mente: condiciones adecuadas para vivir, investigar y desarrollar proyectos a largo plazo”. 

“Lo que planteamos ahora es preparar una fase cero que organice mejor la infraestructura, los espacios de trabajo y las condiciones para recibir investigadores”, precisó

César, director de TeamLabs en Málaga y uno de los formadores que acompañó al grupo, enfatizó el potencial del área. “Corcovado alberga alrededor del 3% de la biodiversidad del planeta. Es una zona muy virgen; en algunas partes se nota que no pasa nadie. Además del componente terrestre, está dentro del Golfo, con mucha migración de ballenas y biodiversidad marina. Es un centro perfecto para estudiar estos procesos”.

El académico cree que, al consolidarse este plan, podrían surgir artículos científicos, descubrimientos y análisis relevantes para Costa Rica y para la comunidad científica internacional. La presencia de especies no descritas, de plantas con posibles aplicaciones médicas y de dinámicas ecológicas poco estudiadas convierte esta región en un espacio estratégico para la investigación aplicada.

El proyecto también prevé estudios en biomedicina y bioquímica. “La cantidad de especies, insectos y plantas abre posibilidades enormes en la búsqueda de nuevos compuestos, vacunas o tratamientos para enfermedades”, explicó Manu.

Los investigadores insisten en que el proyecto no pretende promover turismo masivo, sino consolidar un modelo científico que pueda dialogar con la comunidad local y que genere desarrollo sin presionar el ecosistema.

“Nuestro enfoque no es turístico. Si colocás a Corcovado como referente mediático, el turismo llega solo. Lo nuestro es diferente: queremos investigar qué está funcionando en el ecosistema y qué aprendizajes puede ofrecerle al mundo”, detalló Lluc.

ADEPAS, como organización comunitaria, juega un rol central porque articula el desarrollo sostenible en el territorio. Para los jóvenes, la alianza con la comunidad es indispensable para que el proyecto se mantenga a largo plazo y tenga impacto real.

Tras la visita, el equipo trabaja en la definición de la fase cero: ordenar infraestructura, identificar necesidades, establecer protocolos y planificar mejoras que garanticen condiciones óptimas para investigación.

Paralelamente, alistan contactos con universidades de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Corea, España, Australia y Costa Rica. La idea es que especialistas de cada país visiten la zona, identifiquen oportunidades de estudio y luego conformen el jurado de los hackatones.

“Es una iniciativa a largo plazo. Tenemos un buen equipo y creemos en lo que estamos construyendo”, concluyó Lluc.

Para Adepas, la llegada de este grupo representa una oportunidad de vincular la conservación con la formación científica global. Para los jóvenes, significa participar en la construcción de un proyecto con impacto real en uno de los puntos más biodiversos del mundo.

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