Redacción. – Las cooperativas de ahorro y crédito supervisadas por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) proyectan cerrar el 2026 con más de ¢33.000 millones en excedentes, consolidando una recuperación sostenida que se refleja en mejores indicadores de rentabilidad, eficiencia operativa, patrimonio y gestión de riesgos.
Así lo expuso el especialista Rodolfo Oconitrillo, consultor en Gestión Estratégica de Riesgos y Transformación Financiera, durante una presentación realizada ante representantes del Movimiento Cooperativo, en la que analizó el comportamiento del sector a partir de información oficial de la Sugef con corte a abril de este año.
Oconitrillo ha ocupado cargos estratégicos en organismos cooperativos internacionales y ha colaborado con entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Confederación Latinoamericana de Cooperativas de Ahorro y Crédito (COLAC), la Confederación Alemana de Cooperativas (DGRV), la Alianza Cooperativa Internacional (ACI Américas) y diversas federaciones cooperativas de América Latina.
El experto destacó que el sector ha logrado fortalecerse a partir de los desafíos enfrentados durante los últimos años, principalmente, tras la situación de Coopeservidores.
“Las cooperativas han mejorado su operación, han fortalecido significativamente sus sistemas de gestión de riesgos y han logrado evolucionar hacia modelos más eficientes y sostenibles”, señaló.
Excedentes crecerán más de ¢3.000 millones
Uno de los datos más relevantes del análisis es la proyección de excedentes para el cierre del presente año.
Según las estimaciones presentadas, las cooperativas de ahorro y crédito pasarán de generar aproximadamente ¢29.800 millones en excedentes a superar los ¢33.000 millones al cierre de 2026.
Esto representa un crecimiento cercano al 11% respecto al resultado obtenido anteriormente y confirma una tendencia positiva en la capacidad del sector para generar valor económico y fortalecer su sostenibilidad.
Otro de los indicadores que evidencia la recuperación del sector es el fortalecimiento patrimonial.
Después de los ajustes registrados tras la salida de Coopeservidores del sistema financiero cooperativo, el patrimonio conjunto de las cooperativas pasó de ¢667.000 millones en diciembre de 2024 a aproximadamente ¢696.000 millones en abril de 2026.
La recuperación de casi ¢29.000 millones refleja la capacidad de las entidades para capitalizar excedentes, fortalecer reservas y mantener la confianza de sus asociados.
El especialista destacó que la solidez patrimonial sigue siendo una de las principales fortalezas del modelo cooperativo financiero costarricense, particularmente en un contexto donde las exigencias regulatorias continúan aumentando.
Más rentabilidad y cartera más sana
El análisis también muestra una mejora importante en la rentabilidad del sector.
La utilidad bruta sobre ingresos pasó de 43,3% en diciembre de 2023 a 56,1% en abril de 2026, mientras que la rentabilidad sobre el patrimonio aumentó de 4,11% a 4,78%.
De acuerdo con Oconitrillo, estos resultados son especialmente relevantes porque se han alcanzado en un contexto de crecimiento más moderado de la cartera de crédito y bajo mayores exigencias regulatorias.
La cartera crediticia se mantiene estable alrededor de los ¢2,4 billones, pero con estándares de calidad más rigurosos y mayores controles de riesgo.
“Hoy crecemos menos que hace algunos años, pero crecemos con mejor calidad. La cartera es más sana, los controles son más robustos y la gestión del riesgo es mucho más estricta”, explicó.
Otro indicador que refleja la fortaleza del sector es la liquidez.
Las cooperativas mantienen niveles cercanos al 38,5%, por encima del promedio del sistema financiero nacional, que ronda el 35,7%.
Este nivel de liquidez permite a las entidades responder adecuadamente a las necesidades de sus asociados y afrontar escenarios económicos cambiantes sin comprometer su estabilidad.
Además, el sector continúa fortaleciendo el uso de recursos provenientes de banca de segundo piso, estrategia que contribuye a mejorar las condiciones de financiamiento y optimizar el costo de los recursos.
Según Oconitrillo, uno de los principales aprendizajes de los últimos años ha sido la necesidad de optimizar procesos, fortalecer la supervisión interna y mejorar el uso de herramientas tecnológicas. La reducción de gastos financieros y la mejora en los márgenes de intermediación han permitido compensar parte de las presiones generadas por el entorno regulatorio y económico.
“Hoy la clave del éxito no es únicamente crecer. La clave está en ser más eficientes, administrar mejor los recursos y generar mayor valor para los asociados”, indicó.
El especialista cerró asegurando que la siguiente etapa de evolución para el sector estará marcada por la digitalización y la incorporación de nuevas tecnologías.
La implementación de inteligencia artificial, plataformas digitales, banca móvil, automatización de procesos y herramientas avanzadas de análisis de datos permitirá mejorar la experiencia de los asociados y fortalecer la competitividad de las cooperativas.
Para Oconitrillo, los resultados observados durante los últimos dos años demuestran que las cooperativas de ahorro y crédito han logrado convertir un periodo de desafíos en una oportunidad para modernizarse y fortalecer sus estructuras.
“Las cooperativas evolucionaron, ajustaron sus modelos de gestión, fortalecieron sus controles y hoy son entidades más sólidas. Los números demuestran que el sector no solo logró recuperarse, sino que también sentó bases más fuertes para su crecimiento futuro”, concluyó.






