Pantallas, consolas de videojuegos, duchas prolongadas y el consumo fantasma
son algunos de los factores que pueden reflejarse en el recibo de electricidad.
Redacción – Las vacaciones de medio año suelen modificar la rutina de los hogares. Con niños y jóvenes que pasan más tiempo en casa, aumenta el uso de pantallas, consolas de videojuegos y otros dispositivos electrónicos, lo que implica más horas de uso y puede reflejarse en la factura eléctrica.
Aunque muchas personas asocian el mayor gasto eléctrico con equipos de alta potencia, los aparatos de entretenimiento también pueden influir en el recibo de electricidad cuando permanecen encendidos durante más horas.
Estos dispositivos representan entre un 15 % y un 20 % del consumo eléctrico de un hogar y podrían incrementar alrededor de un 5 % el consumo asociado a esta categoría, según estimaciones de Coopesantos.
“Cada uno de estos equipos tiene un consumo relativamente bajo. Sin embargo, cuando permanecen encendidos durante 10, 12 o hasta 14 horas al día, terminan teniendo un impacto importante en el recibo de electricidad”, explicó Claudio Ureña, jefe de Distribución de Energía de Coopesantos.
A este comportamiento se suma el consumo fantasma, un gasto de energía que muchas veces pasa desapercibido. Algunos aparatos continúan utilizando electricidad incluso cuando parecen estar apagados o permanecen en modo de espera. Televisores, cargadores, microondas con reloj digital y equipos de sonido son algunos ejemplos de dispositivos que siguen utilizando energía mientras permanecen conectados.
Las duchas con agua caliente también pueden influir en el recibo eléctrico durante este periodo. Permanecer más tiempo bajo el agua o aumentar la cantidad de duchas al día incrementa el uso de la ducha eléctrica, uno de los equipos de mayor consumo en los hogares.
Para evitar un incremento innecesario en el recibo de electricidad durante las vacaciones, Coopesantos recomienda adoptar pequeños cambios en los hábitos dentro del hogar, como:
• Reducir el tiempo de las duchas con agua caliente.
• Desconectar cargadores y dispositivos que permanezcan en modo de espera cuando
no sea necesario mantenerlos conectados.
• Aprovechar la luz natural y apagar las luces de los espacios desocupados.
• Planificar actividades como el lavado, el planchado o la preparación de alimentos
para optimizar el uso de los equipos eléctricos.
“La eficiencia energética no significa dejar de utilizar los aparatos, sino hacerlo de manera responsable. Pequeños cambios en los hábitos diarios ayudan a aprovechar mejor la energía y también a reducir el impacto en la factura eléctrica”, concluyó Ureña.







