Por MBA. Karen Vargas Soto. Profesional con una destacada trayectoria en gestión organizacional, transformación tecnológica y fortalecimiento de entidades de la economía social y solidaria. Docente universitaria y profesora de FUNDEPOS, especializada en estrategia, gobierno corporativo, riesgos y mercados financieros. Además, es coach ejecutiva, escritora y cuenta con más de 20 años de experiencia en el sector financiero regulado.
El sector cooperativo de ahorro y crédito en Costa Rica enfrenta una reestructuración profunda impulsada por un entorno macroeconómico complejo, exigencias regulatorias crecientes y las secuelas de choques sistémicos recientes. A partir de las proyecciones y datos recientes del Banco Central de Costa Rica (BCCR) y la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF), este artículo analiza la viabilidad de las fusiones y alianzas estratégicas como un mecanismo de “blindaje simbiótico” financiero y operativo. Se examinan las economías de escala frente al riesgo de la “deriva gerencial” y la pérdida de la gobernanza democrática, concluyendo con una propuesta de valor para armonizar la escala financiera con la identidad solidaria.
El cooperativismo en Costa Rica constituye un pilar histórico para la estabilidad social y la democratización del ingreso. De acuerdo con los registros del Instituto Nacional de Fomento Cooperativo (INFOCOOP), el país cuenta con 570 cooperativas activas distribuidas en las siete provincias. Esta red asociativa agrupa a cerca de 887.000 personas asociadas, representando aproximadamente a un 17% de la población nacional.
En el sector financiero, la SUGEF fiscaliza oficialmente a 18 cooperativas de ahorro y crédito, cuyo volumen conjunto de activos resulta comparable al del cuarto banco más grande del sistema financiero costarricense, compitiendo de manera directa con la banca pública y privada.
Coyuntura Macroeconómica del BCCR y el Entorno Crediticio
Para comprender la urgencia de las fusiones asociativas, es indispensable analizar el entorno macroeconómico reportado por el Banco Central de Costa Rica (BCCR):
- Dinámica del PIB y Dualidad Económica: Tras un crecimiento del PIB del 4,6% en 2025, el BCCR proyecta una moderación en la actividad económica hacia tasas de entre 3,4% y 3,8% para 2026-2027. Se evidencia una dualidad marcaria: un fuerte dinamismo en el régimen especial (zonas francas y exportaciones) frente a una desaceleración en el régimen definitivo. Esta moderación afecta directamente al mercado interno, donde se ubica la mayor parte de la masa de asociados de las cooperativas (empleados públicos, asalariados del sector servicios y productores locales).
- Tasa de Política Monetaria (TPM) e Inflación: La Junta Directiva del BCCR redujo la TPM al 3,00% anual, en un contexto de inflación interanual baja o negativa (que cerró en -1,2% al inicio del ciclo actual) y con proyecciones de convergencia gradual al rango meta del 3,0% (±1 p.p.).
- Presión en el Margen de Intermediación: Si bien una TPM baja disminuye el costo del fondeo, el escenario de baja inflación y ajuste de tasas activas reduce el margen financiero bruto de las entidades de ahorro y crédito. En paralelo, tras la liquidación de Coopeservidores en 2024 —que provocó una contracción de aproximadamente ¢400.000 millones de colones (15%) en la cartera del sector—, la captación de depósitos ha experimentado una mayor aversión al riesgo, desplazando liquidez hacia la banca estatal.
Todo esto lleva a desafíos al Sector Cooperativo:
- Compresión del margen de intermediación financiera
- Cautela en la colocación del crédito de consumo y comercial
- Migración de captaciones hacia depósitos bancarios de menor riesgo
Lo cual lleva a respuestas como las fusiones estratégicas, que parece podría ser una tendencia, aunque no podemos normalizarlo, pues es hoy una apuesta ante:
- La necesidad de consolidación de capital y optimización de costos fijos.
- Así como la búsqueda de diversificación de carteras con baja correlación de riesgo.
Sustentación Teórica y Económica de las Fusiones Estratégicas
La Monetización del Capital Social
A partir de los desarrollos teóricos de Robert Putnam (1993) y Pierre Bourdieu (1986), el capital social (redes de confianza, normas y reciprocidad) constituye el activo inmaterial histórico del modelo cooperativo, reduciendo costos de transacción contractuales.
Sin embargo, en la coyuntura actual de tasas comprimidas y rigurosos estándares regulatorios impuestas por la SUGEF, la confianza relacional debe ser complementada con eficiencia operativa y escala.
Economías de Escala y Diversificación del Riesgo Crediticio
Las iniciativas de integración promovidas por ejemplo como entidades como Coopenae y CoopeAnde, podrían responder a la necesidad de optimizar ratio de eficiencia (gastos de administración sobre margen financiero). La consolidación de plataformas tecnológicas y departamentos de cumplimiento normativo diluye los costos fijos sobre un patrimonio más robusto.
Asimismo, la fusión permite la diversificación de carteras crediticias.
Además, podrían motivar otras alianzas que podrían generar la sinergia Sector Público – Agroindustria/Comercio, permite la combinación de cooperativas de empleados públicos con cooperativas de zonas rurales o productivas lo cual neutraliza los choques sectoriales, estabilizando el flujo de caja global ante variaciones macroeconómicas o normativas, otras opciones interesantes de analizar, será en otro artículo.
El Desafío de la Gobernanza y el Riesgo de Deriva Gerencial
Investigaciones de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), lideradas por Federico Li Bonilla, advierten que la consolidación de grandes entidades financieras cooperativas genera tensiones en la gobernanza democrática.
Cuando una cooperativa pasa de 20.000 a más de 150.000 asociados, la asamblea general presencial tradicional deja de ser operativa, corriendo el riesgo de una deriva gerencial, donde el asociado se percibe como cliente y se desconecta de la toma de decisiones.
Para contrarrestarlo, el marco regulatorio o capacitaciones por (SUGEF, INFOCOOP, FEDEAC, CONACOOP) deben incentivar la Gobernanza Digital y Asambleas de delegados por Distritos, asegurando que la voz de los pequeños asociados mantenga plena representatividad frente a las decisiones estratégicas y mayor vigilancia de las acciones.
Concluimos que nos encontramos frente a un Nuevo Pacto Cooperativo Costarricense
Las fusiones y alianzas estratégicas en Costa Rica no representan la desnaturalización del modelo asociativo, sino la evolución indispensable de un sector que busca madurar frente a un entorno macroeconómico exigente y un mercado financiero regulado.
El verdadero blindaje del cooperativismo tico no concluye en la suficiencia patrimonial o en el ajuste de la Tasa de Política Monetaria del BCCR; se fundamenta en la preservación de la confianza colectiva. La alta dirección técnica y la gestión de bienestar social deben avanzar al mismo ritmo.
El movimiento cooperativo se encuentra ante una encrucijada histórica: demostrar que es posible alcanzar la escala y eficiencia de un gigante financiero sin perder la cercanía y el alma de la solidaridad humana. De esto dependerá que los costarricenses sigan eligiendo a las cooperativas como el motor para el desarrollo socioeconómico de sus familias y comunidades.







