Redacción. – La discusión sobre la reforma al Mercado Eléctrico Nacional entró en una nueva fase luego de que el Gobierno decidiera desconvocar el Expediente N°. 23.414 “Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
La decisión se da horas después de que el proyecto fuera aprobado en primer debate en la Asamblea Legislativa del Poder Ejecutivo.
La medida adoptada por Casa Presidencial ocurre en un contexto marcado por el bloqueo de las fracciones legislativas de oposición, la falta de acuerdos para consolidar una mayoría de 38 votos y un creciente clima de confrontación política que terminó frenando el avance de una de las principales iniciativas impulsadas por el oficialismo para modernizar el sistema energético del país.
“Lo que los partidos comunistas: Liberación Nacional y el Frente Amplio le están haciendo al país es darle la espalda al desarrollo de Costa Rica. Hay que desconvocarlo para que Liberación Nacional y el Frente Amplio recapaciten lo que le están haciendo al país (…)
Costa Rica no se puede quedar atrás, desconvoquémoslo para dar una pausa de cara al segundo debate. Este es un llamado a la conciencia: ¡No le fallen al pueblo de Costa Rica cuando más necesitamos de ustedes! Esto no lo deben tomar pensando en que esto es un golpe político para mí, ni pensando en que esto les va a llevar agua a sus molinos electorales. Esto deben pensarlo con la blanco, azul y rojo en el corazón (…) Voy a desconvocar ese proyecto esta misma tarde para dar ese espacio de reflexión a los señores diputados”, señaló la mandataria acusando que la oposición está bloqueando la iniciativa.
La desconvocatoria ocurre en un momento especialmente sensible para el Gobierno, ya que el proyecto había sido presentado como una de las principales apuestas de transformación estructural del sistema eléctrico nacional.
El proyecto que dividió al Congreso
El expediente de Armonización Eléctrica plantea modernizar el mercado energético, con una mayor participación de empresas privadas en la generación y comercialización de energía.
La iniciativa permitiría que, además del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), empresas privadas, cooperativas y otros actores puedan generar y vender electricidad dentro de un esquema regulado por el Estado.
Además, crearía un nuevo Mercado Eléctrico Nacional con una entidad autónoma denominada Ente Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional (Ecosen), encargado de coordinar técnicamente el sistema y administrar el mercado eléctrico.
Por otra parte, se permitirá que el acceso a las redes de transmisión y distribución eléctrica sea libre para cualquier persona física o jurídica, incluidos generadores privados. En el tema de la interconexión, los operadores privados que requieran conectarse a cables de alta tensión deberán firmar un contrato con el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) para poder hacerlo.
Otro punto es que se permitiría que empresas privadas construyan plantas, y comercialicen la electricidad que allí se genere; competencia que actualmente solo puede realizar el Estado.
Finalmente, traslada funciones de regulación del sector que tiene actualmente la División Operación y Control del Sistema Eléctrico (Docse), un órgano técnico dentro del Instituto Costarricense de Electricidad, a un órgano con desconcentración mínima dentro del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), lo cual genera dudas entre sectores, ya que consideran que se podría politizar decisiones regulatorias que hoy toma un órgano de carácter técnico.
Ideología
La discusión, según la presidenta Laura Fernández, dejó de centrarse exclusivamente en el contenido técnico del proyecto y pasó a convertirse en un conflicto político e ideológico.
“Si hay un tema en el que le están vendiendo humo al pueblo de Costa Rica es este. Tenemos 23 años de estar discutiendo en la Asamblea Legislativa la modernización del mercado eléctrico nacional y ustedes saben lo que le hace el comunismo y la izquierda a los países: destruye todo a su paso.
¿Vamos a permitir que los comunistas unidos del Frente Amplio y el Partido Liberación Nacional, que se quitaron la careta, lleven a Costa Rica a los apagones de Cuba o Venezuela? Los mismos de siempre, los que se niegan a que este país progrese a paso acelerado, salieron a las calles a asustar con la vaina vacía. Son los enemigos del pueblo los que hoy le meten miedo a usted con este proyecto. Este proyecto lo que nos va a dar son las condiciones para seguir competitivos, para que Costa Rica siga siendo atractivo”, aseguró la presidenta.
Desde Liberación Nacional y el Frente Amplio aseguran sobre posibles riesgos para el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), aseguran que habrá “tarifazos eléctricos”, “privatización del sector”, “apagones nacionales” e incluso, califican el proyecto como el “Combo 2.0”.
A esa tesis se sumaron los sindicatos y federaciones que se manifestaron a las afueras de la Asamblea Legislativa e incluso, generaron choques con la Fuerza Pública.
La falta de 38 votos termina pesando
Aunque el Gobierno logró avanzar parcialmente el expediente en el Congreso, el escenario legislativo es complejo de cara a un segundo debate.
El Ejecutivo necesita 38 votos. Sin embargo, solo cuenta con el respaldo de 31 diputados de Pueblo Soberano (PPSO) y el apoyo de la diputada Abril Gordienko (PUSC), una cifra insuficiente para asegurar la viabilidad del proyecto dentro del Congreso y que obligaba al Gobierno a buscar al menos seis adhesiones adicionales entre las fracciones de oposición.
Con las señales de resistencia del Liberación Nacional (PLN), Frente Amplio y la Coalición Agenda Ciudadana (CAC), el Ejecutivo consideró que el proyecto podría quedar atrapado en un prolongado proceso de desgaste legislativo, marcado por atrasos, discusiones interminables, confrontaciones y dificultades para construir acuerdos que permitieran asegurar el número de votos requerido.
“Hay diputados que no quieren que esto avance porque políticamente no quieren darle al Gobierno una transformación importante”, señalaron desde Zapote.
Aunque el proyecto salió temporalmente de la agenda legislativa, el Gobierno insiste que la discusión sobre el futuro del sistema eléctrico continuará.
El oficialismo sostiene que la armonización eléctrica sigue siendo una necesidad estratégica para el país y no descarta retomar el expediente en un corto o mediano plazo.
En medio de todo, el ICE
En medio de todo ello, está el ICE, que urge la aprobación del texto de ley.
Marco Acuña, presidente ejecutivo de dicha institución asegura que si la propuesta no avanza, “el ICE podría quebrar por culpa de dos partidos comunistas”.
“No vamos a poner en riesgo financiero a una institución, pero que sí va a quebrar por el egoísmo y la postura irracional de esos dos partidos comunistas”, expresó.
La discusión sobre armonización eléctrica terminó convirtiéndose en uno de los mayores pulsos políticos de la actual administración y continúa abierta.
La necesidad de revisar, actualizar y fortalecer las capacidades del sistema energético sigue formando parte de una conversación que distintos sectores consideran inevitable frente a los retos de crecimiento, demanda y competitividad que enfrenta el país.
En ese escenario, la pausa del expediente no necesariamente implica el cierre definitivo del debate, sino un nuevo capítulo dentro de una discusión compleja que requerirá acuerdos, diálogo y definiciones sobre el rumbo que deberá tomar el modelo energético costarricense en los próximos años.
Por ahora, la moneda sigue en el aire. Lo cierto es que el tema eléctrico volvió a colocarse en el centro de la agenda nacional.







