La modernización de la CCSS: Un paso administrativo necesario hacia una institución más fuerte, transparente y preparada para el futuro

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Por: Doctor Francisco Gonzales.

En artículos anteriores mencione que la Institución debe cambiar de forma radical en su forma de hacer las cosas, donde la gobernanza y la modernización son acciones inmediatas que debemos enfrentar para lanzar a la CCSS al siglo XXI.

Hoy se vive a nivel organizacional, parte de estos cambios para la transformación que todos los usuarios pedimos a gritos. Hoy una de las transformaciones más relevantes de nuestra historia organizativa es la puesta en marcha del Sistema ERP/SAP —un proyecto que integra compras, finanzas, inventarios, pagos, logística y gestión administrativa— No es solamente una decisión tecnológica: es una decisión de reestructuración interna, es la afirmación de que Costa Rica no puede seguir administrando su seguridad social con herramientas del pasado, cuando los desafíos del presente exigen precisión, transparencia, integración y control interno moderno.

Este proceso de implementación no ha estado exento de dificultades. Así ocurre en toda institución pública o privada que se atreve a transformar estructuras arraigadas durante años. Sin embargo y en nuestro caso, es crucial subrayar lo que a veces se pierde en el ruido mediático: Ningún paciente vio comprometida su vida, ni se puso en riesgo la continuidad de tratamientos esenciales. La CCSS ha sabido ante las dificultades de la implementación del nuevo sistema proteger lo más importante: La atención clínica y la vida humana, aun estando en el medio de los ajustes del programa.

En el debate público que surge alrededor de este proyecto, es importante no perder perspectiva. No estamos ante un fracaso, sino ante la etapa normal —y temporal— de un cambio estructural impostergable. Lo que está ocurriendo es lo que ocurre en todos los sistemas de seguridad social avanzados cuando migran a plataformas modernas: los primeros meses son retadores, los ajustes son inevitables, y la curva de aprendizaje es alta.

Oponerse al cambio por las dificultades iniciales sería equivalente a negar la modernización del país porque los cimientos de una obra generan ruido.

Este proyecto es importante para la modernización institucional porque queremos entrar en una etapa donde se puedan mitigar los errores del pasado.

El país exige instituciones más responsables con los recursos públicos, más transparentes ante la ciudadanía y ser más eficientes en el uso de cada colón que aportamos en la vigilancia de nuestra salud. La Caja se estaba quedando atrás en la gestión pública del siglo XXI. Con ERP/SAP, Costa Rica entra en el mismo estándar que usan instituciones de salud avanzadas en Europa, Asia y América del Norte.

Esto no es un lujo: es una necesidad país.

Un ERP/SAP consolida información que antes estaba dispersa entre decenas de sistemas heredados.

Permite visibilidad total sobre compras, pagos, inventario, proveedores y movimientos financieros.

Ese control —hoy indispensable para una institución del tamaño de la CCSS— es una herramienta contra la improvisación y contra la opacidad. Debemos tomar decisiones basadas en datos, no en intuiciones. La política pública moderna se sostiene en evidencia. Un ERP permite conocer en tiempo real qué falta, qué sobra, cuánto cuesta, quién lo compra, quién lo aprueba y qué impacto tiene en el servicio.

Es una herramienta para tomar mejores decisiones, más rápidas y más responsables.
Una CCSS con buenos sistemas de control no dependerá de voluntades, sino de procedimientos.

Un sistema fuerte protege a la institución frente a cambios de administración o intereses particulares.

Le da estabilidad a largo plazo.

Ahora bien, mencionemos los tropiezos del proceso, administrativamente entendibles, pero técnicamente corregibles.

Hoy se habla de problemas de integración, dificultades operativas y falta de entrenamiento que llevaron a atrasos en pago a los proveedores, falta de validación de los inventarios, etc. Es cierto existen desafíos, algunos de ellos más significativos que otros, pero también es cierto que estos problemas son los mismos que enfrentaron instituciones similares en el mundo: hospitales nacionales, redes de clínicas, sistemas de salud municipalizados, e incluso Gobiernos de otros países que adoptaron el ERP.

Lo que hoy vive la CCSS es excepcional; pero normal para un proyecto de esta magnitud, donde nunca se vio afectada el manejo de las urgencias médicas, ni los tratamientos vitales ni tampoco la continuidad de casos clínicos en pacientes críticos.

Se activaron protocolos y manuales especiales, mecanismos de contingencia y procesos de respaldo para proteger y o mitigar la atención directa al asegurado. Esto demostró la capacidad de respuesta y compromiso institucional hacia nuestros pacientes.

Una visión política de futuro

La discusión sobre el ERP/SAP no debe reducirse a “funciona” o “no funciona”.
Eso sería tener una mirada cortoplacista, más propia del comentario inmediato que de la conducción responsable de una institución estratégica.

El debate debe ser si queremos una CCSS fuerte, moderna y preparada para los años venideros o bien seguir manteniendo los sistemas viejos —fragmentados, lentos, sin trazabilidad, sin control moderno.

Creo que la opción alternativa es profundamente riesgosa para la sostenibilidad del país. Obviar este riesgo solo es posible a través del ERP/SAP

La implementación del ERP/SAP no es un problema: es una decisión de modernización que Costa Rica debió tomar hace años y donde los desafíos actuales no pueden opacar la visión estratégica de una CCSS más transparente, más eficiente, mejor controlada y preparada para las próximas décadas.

Los tropiezos que enfrentamos son temporales; los beneficios, permanentes.
Costa Rica debe ver este proceso no como una crisis institucional, sino como lo que realmente es: Un paso hacia la institucionalidad moderna que el país reclama.

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